Aunque muchos lo ven solo como botana, el maní esconde un enorme poder para la salud del corazón. Y lo mejor: es económico, fácil de conseguir y delicioso.
Expertos de la Clínica Cleveland y de la Universidad de Harvard coinciden en que comer un puñado de maní natural al día puede ayudar a reducir el colesterol “malo” y aumentar el “bueno”. Esto se debe a sus grasas saludables, proteínas y compuestos llamados fitoesteroles, que bloquean la absorción del colesterol en el cuerpo.
Pero los beneficios no se quedan ahí. El maní también contiene polifenoles y resveratrol, antioxidantes que protegen al corazón y al cerebro. De hecho, un estudio japonés publicado en la revista Stroke reveló que quienes comían entre 4 y 5 maníes al día reducían hasta un 20% el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular.
Y si te preocupa el peso, hay buenas noticias: el maní da saciedad, ayuda a controlar el apetito y mantiene estables los niveles de azúcar. Eso sí, los especialistas recomiendan consumirlo en su versión natural, sin sal ni azúcar, y no más de 30 gramos diarios (un puñito).
El maní no solo es nutritivo, también es versátil: puedes agregarlo a tus ensaladas, licuados o postres. Un pequeño cambio en tu dieta puede marcar una gran diferencia en tu salud.









