En muchos hogares es común guardar medicamentos que ya no se usan o que están caducados. Lo que pocos saben es que tirarlos a la basura o al drenaje puede convertirse en un problema serio para el medio ambiente.
Autoridades sanitarias advierten que este hábito, aunque parece inofensivo, puede contaminar el suelo y los mantos acuíferos. Los componentes químicos de los fármacos no desaparecen fácilmente y pueden filtrarse hasta llegar a ríos, lagos y otras fuentes de agua.
El problema no es menor: al desecharlos de forma incorrecta, los residuos farmacéuticos terminan afectando ecosistemas completos, incluyendo flora y fauna acuática. Por eso, especialistas insisten en cambiar la forma en que se manejan estos productos dentro del hogar.
La recomendación es sencilla pero importante: revisar el botiquín con regularidad y separar los medicamentos vencidos o en desuso. Estos no deben ir a la basura común ni al drenaje.
En su lugar, deben llevarse a puntos de recolección autorizados, que suelen encontrarse en centros de salud, hospitales, clínicas y algunas farmacias.
La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) también ofrece información sobre estos centros, al igual que el personal médico local, que puede orientar a la población.
Pequeñas acciones como esta pueden marcar una gran diferencia en la protección del agua y el cuidado del entorno.









