Las pasas de ciruela han dejado de ser solo un remedio casero para el estreñimiento y hoy ocupan un lugar importante en las recomendaciones de especialistas en nutrición. Diversos estudios científicos señalan que su consumo regular puede ayudar a preservar la masa ósea y muscular en personas mayores de 45 años, una etapa en la que el cuerpo comienza a experimentar cambios hormonales y metabólicos que afectan la fuerza y la movilidad.
Investigaciones citadas por medios internacionales, como el diario brasileño O Globo, destacan que la ingesta constante de pasas de ciruela se asocia con mayores niveles de IGF-1, una hormona clave para el mantenimiento del tejido muscular y óseo. A su vez, el Journal of Medicinal Food reportó que adultos de este rango de edad mostraron mejores indicadores de densidad ósea, fuerza física y capacidad antioxidante.
Uno de los puntos más relevantes es su efecto antiinflamatorio. Estudios científicos han observado que consumir entre seis y doce pasas de ciruela al día puede reducir las citoquinas proinflamatorias, marcadores vinculados con la pérdida de masa ósea, especialmente en mujeres postmenopáusicas. Por esta razón, especialistas consideran que su inclusión regular en la dieta puede tener un efecto preventivo.
Los beneficios no se limitan al sistema óseo. Datos presentados por la Sociedad Americana de Nutrición señalan mejoras en biomarcadores cardiovasculares, como el aumento del colesterol HDL y la reducción del estrés oxidativo y de la proteína C reactiva, relacionada con la inflamación sistémica.
En cuanto a su valor nutricional, las pasas de ciruela aportan fibra soluble e insoluble, antioxidantes, proteínas vegetales y minerales como hierro, magnesio, cobre y vitamina K, esenciales para el metabolismo y la salud ósea. Además, su contenido de sorbitol contribuye a una mayor saciedad y a un tránsito intestinal más eficiente.
Los especialistas recomiendan una porción aproximada de 50 gramos, equivalentes a cinco o seis pasas de ciruela al día. En el caso de mujeres menopáusicas, algunos estudios sugieren hasta doce unidades, siempre con moderación. Como con cualquier alimento, el consumo excesivo puede provocar molestias digestivas, por lo que se aconseja integrarlas de forma equilibrada y constante.









