Con la llegada del calor y las actividades al aire libre, también aumenta el contacto con abejas, y con ello las picaduras. Aunque la mayoría no pasa de dolor, ardor e inflamación, especialistas advierten que en algunos casos puede convertirse en una emergencia grave en minutos.
De acuerdo con reportes de salud citados por Excelsior, en México se registran entre 80 y 90 muertes al año por reacciones severas a picaduras de abeja, principalmente por no actuar a tiempo o cometer errores en los primeros auxilios.
Lo primero que recomiendan los expertos es alejarse del lugar, ya que las abejas pueden liberar señales químicas que atraen a otras. Después, revisar si el aguijón quedó en la piel, porque este sigue liberando veneno si no se retira.
Aquí viene un punto clave: no debes apretarlo ni usar pinzas. Lo correcto es retirarlo raspando suavemente con una tarjeta o un objeto plano, sin presionar.
Luego se recomienda lavar la zona con agua y jabón, aplicar compresas frías envueltas en tela, mantener elevada la zona afectada y evitar rascarse, aunque la comezón sea intensa.
En la mayoría de los casos, los síntomas bajan en 24 a 48 horas. Pero si aparecen señales como dificultad para respirar, inflamación en garganta, mareos, vómito o ronchas generalizadas, podría tratarse de una reacción alérgica grave y se debe acudir de inmediato a urgencias.
Para quienes ya saben que son alérgicos, los especialistas recomiendan portar un autoinyector de adrenalina y avisar a su entorno cómo actuar en caso de emergencia.
Finalmente, expertos de la UNAM señalan que prevenir también es clave: evitar perfumes intensos, ropa llamativa, movimientos bruscos y revisar alimentos al aire libre puede reducir riesgos.









