Durante años se pensó que las fracturas óseas eran cuestión de mala suerte. Sin embargo, especialistas en salud aseguran que no todas las personas tienen el mismo riesgo de romperse un hueso, y la ciencia ya explica por qué.
De acuerdo con médicos y especialistas en salud ósea, existen personas naturalmente más propensas a sufrir fracturas, incluso ante golpes o caídas leves. El doctor Suhail Hussain resume esta realidad en tres factores clave: genética, estado emocional y edad.
La genética juega un papel fundamental. Algunas personas heredan huesos más delgados o con menor densidad, lo que los vuelve más frágiles. También influye la forma en que el cuerpo absorbe el calcio y la estructura general del esqueleto.
Pero no todo está en el ADN. El estrés y la ansiedad sostenidos pueden debilitar el cuerpo con el tiempo. Vivir bajo presión constante afecta la resistencia física y aumenta el riesgo de lesiones, incluidas las fracturas.
La edad es otro factor determinante. A partir de los 30 años, la densidad ósea comienza a disminuir de forma gradual. En las mujeres, el riesgo se incrementa después de la menopausia, debido a la baja en los niveles de estrógeno, una hormona que protege los huesos.
La buena noticia es que el estilo de vida puede marcar una gran diferencia. Mantenerse activo, realizar ejercicio de fuerza, consumir calcio, vitamina D y cuidar la salud emocional son acciones clave para fortalecer los huesos y reducir riesgos.
Cuidar los huesos no es solo cosa de adultos mayores: es una inversión en salud que empieza mucho antes.









