Reducir la grasa abdominal sigue siendo uno de los mayores retos para muchas mujeres, incluso para aquellas que comen “bien” y hacen ejercicio con regularidad. La razón no siempre está en la disciplina, sino en la biología.
De acuerdo con Georgia Heins, entrenadora especializada en mujeres de mediana edad, factores hormonales como la menopausia, el síndrome de ovario poliquístico y los cambios endocrinos influyen directamente en la acumulación de grasa en la zona media. Así lo explicó en entrevista con The Telegraph.
Heins señala que la clave no está en comer menos ni entrenar más, sino en adoptar un enfoque integral que incluya alimentación, entrenamiento de fuerza, descanso y manejo del estrés. Bajo este esquema, asegura que es posible reducir la grasa abdominal en aproximadamente 12 semanas con hábitos sostenibles.
Entre sus principales recomendaciones está priorizar el consumo diario de proteína y fibra, mantener una buena hidratación y respetar el descanso nocturno, ya que dormir poco afecta directamente las hormonas del apetito y la energía.
También destaca la importancia del orden en el que se consumen los alimentos: primero fibra, después proteínas y grasas, y al final carbohidratos, para evitar picos de azúcar en sangre que favorecen la inflamación y el almacenamiento de grasa.
En cuanto al ejercicio, el entrenamiento de fuerza es fundamental. Movimientos como sentadillas, peso muerto, estocadas, empujes y jalones ayudan a mantener un metabolismo activo. A esto se suma caminar alrededor de 10 mil pasos diarios y realizar cardio con moderación.
El mensaje es claro: no se trata de perfección ni sacrificios extremos, sino de constancia, información confiable y hábitos que se puedan sostener a largo plazo.









