¿Tu corazón se acelera al levantarte? Podría ser POTS
¿Te has levantado de la cama o de una silla y, de repente, sientes que el corazón empieza a latir rapidísimo, te mareas o incluso sientes que te falta energía? Aunque muchas veces estos síntomas pueden parecer pasajeros, existe una condición conocida como síndrome de taquicardia ortostática postural, o POTS, que puede provocar justamente este tipo de molestias.
El tema ha comenzado a recibir mayor atención médica luego de que un equipo internacional de investigadores publicara en JAMA nuevas recomendaciones para identificar y tratar este trastorno, que afecta principalmente a mujeres jóvenes.
¿Qué es el POTS?
El POTS es un trastorno del sistema nervioso autónomo que aparece cuando una persona cambia de posición, especialmente al pasar de estar acostada o sentada a permanecer de pie.
En adultos, se considera característico un aumento sostenido de al menos 30 latidos por minuto durante los primeros 10 minutos después de ponerse de pie. En adolescentes de 12 a 19 años, el incremento puede ser de 40 latidos por minuto o más.
Una diferencia importante es que este aumento del ritmo cardíaco no ocurre necesariamente acompañado de una caída significativa de la presión arterial.
De acuerdo con especialistas de Johns Hopkins, el corazón suele ser estructuralmente normal. El problema estaría relacionado con la manera en que el organismo distribuye la sangre y responde a los cambios de postura.
No es solamente sentir el corazón acelerado
El POTS puede presentarse de muchas maneras y no todos los pacientes tienen exactamente los mismos síntomas.
Entre los más frecuentes están las palpitaciones, mareos, debilidad, náuseas, fatiga intensa, dificultad para concentrarse, sensación de “niebla mental”, intolerancia al ejercicio, problemas digestivos, alteraciones del sueño e incluso dolor muscular.
Además, algunas situaciones pueden hacer que los síntomas sean mucho más intensos, como permanecer mucho tiempo de pie, exponerse al calor, deshidratarse o atravesar una infección.
En aproximadamente 30% a 40% de los casos, la aparición del síndrome ocurre después de una infección, entre ellas COVID-19, influenza o virus de Epstein-Barr.
Mujeres jóvenes, las más afectadas
El POTS puede presentarse a distintas edades, pero los diagnósticos se concentran principalmente entre mujeres jóvenes.
Según la información publicada en JAMA, alrededor del 90% de los casos corresponde a mujeres y la mayor incidencia se encuentra entre los 13 y los 29 años.
Aunque se calcula que podría afectar hasta a una de cada 100 personas, todavía existen dudas sobre su verdadera prevalencia. Una de las razones es que durante años fue poco reconocido y muchas personas tardaron en recibir un diagnóstico.
De hecho, una encuesta citada en el artículo señala que la mediana del retraso para obtener un diagnóstico fue de 24 meses.
¿Cómo se diagnostica?
Para identificar el POTS, los especialistas pueden realizar una prueba de bipedestación de 10 minutos o una prueba de mesa basculante, con las que se observa cómo responde el corazón al cambio de posición.
Pero antes de llegar al diagnóstico es necesario descartar otras causas que pueden provocar síntomas similares, como deshidratación, alteraciones de la tiroides, problemas cardíacos o pulmonares, insuficiencia suprarrenal y efectos secundarios de algunos medicamentos.
Por eso, sentir palpitaciones o mareos al levantarse no significa automáticamente que una persona tenga POTS.
¿Tiene tratamiento?
Aunque actualmente no existe una solución única para todos los pacientes, sí hay estrategias que pueden ayudar a controlar los síntomas y recuperar parte de la calidad de vida.
Entre las principales recomendaciones se encuentran mantener una adecuada hidratación, aumentar el consumo de sodio cuando el médico lo indique, utilizar prendas de compresión, evitar el calor y los periodos prolongados de pie y realizar ejercicio de manera progresiva y supervisada.
Cuando estas medidas no son suficientes, los especialistas pueden valorar determinados medicamentos, como betabloqueantes, ivabradina, midodrina, fludrocortisona o piridostigmina.
Sin embargo, el tratamiento debe ser personalizado y supervisado por profesionales de la salud, ya que la respuesta puede variar considerablemente de una persona a otra.
Un trastorno que puede cambiar la vida diaria
El POTS no solamente provoca molestias físicas. En algunos casos puede dificultar actividades tan cotidianas como estudiar, trabajar, hacer ejercicio o permanecer de pie durante varios minutos.
El avance en su reconocimiento médico representa una oportunidad para que más personas puedan recibir un diagnóstico oportuno y comenzar estrategias que les permitan recuperar funcionalidad.
Por ahora, uno de los principales retos continúa siendo conocer mejor las causas del síndrome y desarrollar tratamientos más efectivos. Mientras tanto, reconocer sus síntomas puede ser el primer paso para buscar ayuda.
Si los mareos, las palpitaciones o la fatiga aparecen constantemente al ponerse de pie, lo recomendable es acudir con un profesional de la salud para una valoración adecuada.









