El sobrepeso y la obesidad en México ya no son un problema en crecimiento: son una realidad que atraviesa al país entero sin distinción de edad, género o lugar de residencia. Los nuevos datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2020-2024 revelan un panorama más complejo de lo que imaginábamos, especialmente entre adolescentes, donde la prevalencia ya alcanza el 41 por ciento.
Las diferencias que durante años separaban a las zonas rurales de las urbanas prácticamente se borraron, y el exceso de peso dejó de ser un fenómeno concentrado en ciertas regiones: es generalizado. El país entero está enfrentando la misma tendencia.
En la población adulta también hubo un cambio importante. En cinco años, la brecha entre hombres y mujeres con obesidad desapareció casi por completo. En 2023, 37.1 por ciento de los hombres y 43.7 por ciento de las mujeres tenían obesidad, cifras muy superiores a las de 2020. El problema avanza y lo hace rápido.
Las autoridades y especialistas coinciden en que detener esta tendencia requiere acciones de salud pública firmes, sostenidas y de largo aliento. Impuestos a bebidas azucaradas y alimentos procesados, etiquetado frontal de advertencia y campañas comunitarias han sido medidas clave para frenar el daño, pero su efecto necesita tiempo. También exige que la población pueda acceder a información clara y actualizada.
Otro dato preocupante revelado por la Ensanut es la inseguridad hídrica: una de cada seis familias vive con la incertidumbre de no saber si tendrá agua suficiente para sus actividades esenciales. Este estrés cotidiano deteriora el bienestar emocional, provoca ansiedad, depresión y aumenta el riesgo de accidentes domésticos. El impacto en la salud mental no es menor; la vida cotidiana se vuelve más pesada cuando lo básico escasea.
Justo por eso, la nueva plataforma IDEAS Ensanut representa un cambio importante. Por primera vez, más de dos décadas de información sobre salud en México están disponibles en un sistema accesible para cualquier persona, incluso en lenguas como náhuatl y próximamente maya. Esto democratiza los datos, permite a estudiantes, investigadores, autoridades y ciudadanía conocer la realidad con precisión y, sobre todo, exige intervenir con decisiones basadas en evidencia.
La Ensanut no solo ha sido un termómetro, sino un espejo que muestra brechas, desigualdades y carencias que muchas veces se ocultan detrás de promedios nacionales. Su información ha guiado políticas de salud que hoy son referencia regional y, aun así, queda un largo camino por recorrer.
México enfrenta una emergencia silenciosa que afecta cuerpos, emociones y proyectos de vida. Pero también cuenta con datos, herramientas y conocimiento para actuar. La clave está en no mirar hacia otro lado: la salud del país comienza por reconocer, entender y enfrentar lo que nos está pasando.









