Durante años nos vendieron la idea de que mientras más vitaminas tomáramos, más joven y luminosa se vería la piel. Cápsulas de vitamina C, antioxidantes, colágeno, cócteles “milagro”… todo con la promesa de frenar el paso del tiempo.
Pero ojo: especialistas en dermatología están lanzando una advertencia que cambia el discurso. El exceso de vitaminas podría estar haciendo justo lo contrario: resecar la piel, quitarle elasticidad y hasta marcar más arrugas.
Vitaminas como la A, C y E sí ayudan a la regeneración celular, pero sólo en la dosis correcta. Cuando se rebasan los límites, la piel entra en estrés. En vez de brillo, aparece sequedad; en lugar de firmeza, surcos prematuros.
El problema, dicen los expertos, no es la vitamina en sí, sino el famoso “más es mejor”. Consumir suplementos sin control o mezclar productos por moda puede generar desequilibrios y oxidación celular, factores que aceleran el envejecimiento.
La recomendación es más sencilla de lo que parece: primero revisar la alimentación. Una dieta balanceada suele cubrir los micronutrientes necesarios sin necesidad de atiborrarse de pastillas.
Antes de seguir cualquier tendencia viral, lo mejor es consultar a un profesional. Porque en temas de piel, a veces menos, es más.









