Después de 115 años sin ser vista, la chuparrosa amarilla vuelve a sorprender al mundo. Este hallazgo ocurrió en Cosalá, Sinaloa, durante el Reto Naturalista 2023, un evento que promueve la observación ciudadana de la biodiversidad.
La historia es fascinante: esta especie, perteneciente a la familia de los acantos, había desaparecido de los registros desde principios del siglo XX. Fue descrita oficialmente en 1988 por el botánico Thomas F. Daniels a partir de ejemplares recolectados en 1910, cerca de El Fuerte, Sinaloa. Desde entonces, varios intentos por localizarla habían fracasado… hasta ahora.
Todo comenzó cuando un observador subió imágenes a la plataforma iNaturalist. Su hallazgo llamó la atención de expertos que, tras un año de análisis y coordinación, confirmaron lo impensable: la planta aún existe. Este redescubrimiento fue publicado en agosto de 2025 en la revista Phytaxa, marcando un precedente en la conservación de flora mexicana.
Las chuparrosas amarillas destacan por sus delicadas flores doradas que crecen en fragmentos de bosque rodeados de áreas de cultivo y pastoreo. Su belleza no es su único valor: la familia de los acantos suma más de 2,000 especies, muchas con usos medicinales y ornamentales.
Este hallazgo es un recordatorio poderoso: todavía hay secretos naturales que esperan ser descubiertos, incluso en lugares que creemos conocer. Y lo más inspirador es que no fue un científico aislado quien lo encontró, sino la unión de ciudadanos y expertos trabajando juntos por la biodiversidad.
Los retos de naturaleza son una muestra de que todos podemos aportar al conocimiento y conservación del planeta. Hoy, la chuparrosa amarilla vuelve a florecer no solo en el bosque, sino en la esperanza de quienes creen que la naturaleza aún tiene mucho por revelarnos.










