Permanecer más tiempo con su madre no solo es una cuestión emocional para los potrillos, también tiene efectos reales en su cuerpo y en su cerebro. Así lo revela un estudio reciente que analizó qué ocurre cuando los caballos jóvenes no son separados tan pronto de la yegua.
La investigación comparó a dos grupos de potrillos: unos que fueron destetados a los seis meses, como suele hacerse en muchos sistemas de cría, y otros que permanecieron con su madre hasta los trece meses, un periodo más cercano a lo que ocurre en la naturaleza.
Los resultados fueron claros. Los potrillos que mantuvieron el contacto materno ganaron más peso, mostraron menor estrés y se desenvolvieron mejor en su entorno social. Además, exploraron más, descansaron mejor y se integraron con mayor facilidad a otros caballos.
Uno de los hallazgos más relevantes estuvo en el cerebro. Las imágenes mostraron mayor desarrollo de regiones relacionadas con la sociabilidad y la regulación emocional, así como una mayor conectividad en redes cerebrales vinculadas a la interacción social.
En el aspecto físico y metabólico, los análisis de sangre revelaron niveles más bajos de cortisol, la hormona del estrés, y una mejor eficiencia metabólica, incluso cuando los potrillos pasaban menos tiempo alimentándose.
Este estudio abre la puerta a replantear las prácticas de destete en la cría de caballos. Mantener el vínculo con la madre por más tiempo podría ser clave para criar animales más sanos, equilibrados y con mejores habilidades sociales, colocando el bienestar equino como una prioridad real.










