La bióloga mexicana Julia Carabias volvió a poner el nombre de México en lo más alto de la conservación ambiental al recibir el Premio Fred Packard 2025, otorgado por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) durante el Congreso Mundial de Conservación celebrado en Abu Dhabi. Este galardón reconoce décadas de trabajo dedicadas a proteger las áreas naturales protegidas y a inspirar nuevas generaciones comprometidas con el planeta.
Pero más allá de un reconocimiento individual, Julia lo considera un homenaje colectivo: un tributo a las cientos de personas —guardaparques, investigadores y comunidades locales— que, con pasión y valentía, protegen los ecosistemas día a día. “La conservación no es una tarea solitaria. Es un esfuerzo compartido que nace del amor por la vida y la justicia ambiental”, declaró.
Carabias ha sido pionera en vincular la ciencia, la política pública y el bienestar social, entendiendo que la protección de la naturaleza no puede desligarse del desarrollo humano. Como primera titular de la Secretaría de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca, creó la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP), un paso clave para definir la política ambiental de México.
Su liderazgo ha dejado huella en la academia, el gobierno y la sociedad civil. Ha impulsado proyectos de conservación en la Selva Lacandona, donde colabora con comunidades para equilibrar la protección del ecosistema con la mejora de la calidad de vida. Su visión integra la biodiversidad con la dignidad humana, reconociendo que cuidar la naturaleza también es cuidar de nosotros mismos.
Durante su discurso, Carabias reconoció los avances, pero no ocultó su frustración: “Vivimos en un mundo donde los gobiernos esperan a que las crisis se agraven antes de actuar. No hemos entendido que nuestras vidas dependen de la biodiversidad”. Con esas palabras, recordó que la conservación no es una opción, sino una urgencia ética y global.
También enfatizó que el futuro depende de los jóvenes, quienes hoy levantan la voz para exigir políticas ambientales reales y sostenibles. “Ellos son la esperanza. Están tomando conciencia de que no hay bienestar humano sin bienestar natural”, dijo con firmeza.
Finalmente, envió un mensaje contundente: las áreas protegidas son un orgullo nacional, no un lujo ni una carga. Son el reflejo de un país que decide preservar su patrimonio natural y reconocer el valor de quienes lo cuidan. En un momento en que la crisis ambiental avanza sin pausa, la voz de Julia Carabias sigue recordándonos algo simple, pero vital: la naturaleza no necesita héroes, necesita aliados. 🌎💚










