Comer rico, sano y sin complicaciones sí se puede. Esta receta de lasaña vegetariana es la prueba de que no necesitas carne para disfrutar de un platillo lleno de sabor, textura y satisfacción. Además, es perfecta para quienes están buscando opciones más ligeras o simplemente quieren variar su menú sin renunciar a lo delicioso.
Lo mejor de esta receta es que no necesitas ingredientes raros ni técnicas complicadas. Todo lo puedes encontrar en cualquier supermercado y se prepara en menos de una hora. Ideal para un domingo familiar o una comida entre semana con sabor a apapacho.
Ingredientes:
- 9 láminas de pasta para lasaña (pueden ser precocidas)
- 2 calabacitas
- 1 berenjena
- 1 pimiento rojo
- 1 cebolla
- 2 dientes de ajo
- 2 tazas de espinaca fresca
- 2 tazas de salsa de tomate natural
- 1 taza de queso mozzarella rallado
- ½ taza de queso ricotta o requesón
- Aceite de oliva, sal, pimienta y orégano al gusto
Preparación:
- Corta las verduras en cubitos pequeños (menos la espinaca) y saltéalas en un sartén con aceite de oliva, ajo picado, sal y pimienta. Comienza con la cebolla, luego la berenjena, calabaza, pimiento y al final, agrega la espinaca solo para que se ablande.
- En una sartén aparte, calienta la salsa de tomate con un poco de orégano. Si quieres un toque más casero, agrégale cebolla picada y una pizca de azúcar para equilibrar la acidez.
- Arma la lasaña en un refractario: una capa de salsa, una capa de pasta, una capa de verduras, un poco de ricotta y un poco de mozzarella. Repite hasta terminar con queso encima.
- Hornea a 180 °C por 30 minutos o hasta que el queso esté dorado y burbujeante.
- Deja reposar 10 minutos antes de servir para que no se deshaga al partirla.
Esta lasaña es una opción equilibrada que combina fibra, vegetales y proteínas. Además, es perfecta para introducir a niños o adultos carnívoros al mundo de la cocina sin carne sin que extrañen nada.
Puedes guardarla en el refri por hasta 3 días o congelarla en porciones individuales para tener comida lista cualquier día de la semana.
Una receta fácil, rica y que además te hace sentir bien. Porque comer saludable también puede ser puro placer.










