En el corazón de la Amazonía boliviana se libra una batalla que pocos conocen: la obra eléctrica “Línea de transmisión 115 kV San Buenaventura – Ixiamas” amenaza con abrir una herida profunda en el santuario Passiflora, refugio vital del jaguar. El tendido proyectado recorre 96 kilómetros y 31 metros de ancho, atravesando terrenos de bosque primario, parte del territorio indígena tacana y corredores biológicos esenciales para decenas de especies.
Cámaras trampa del santuario captaron recientemente a los propios jaguares (Asaí, Majo y Bibosi) caminando por senderos marcados por maquinaria que preparaba el inicio de obras. Eso fue antes de que aparecieran marcas en árboles, desmontes y el trazado clandestino de caminos para instalar torres de alta tensión, incluso sin permiso de los vecinos ni consulta previa.
La organización Senda Verde promovió una acción legal para frenar el avance, pero la Justicia boliviana la rechazó y autorizó oficialmente la obra, dejando al santuario y su biodiversidad expuestos a riesgos inéditos: fragmentación del hábitat, muertes por electrocución, apertura a cazadores furtivos y alteración del balance hídrico y forestal del corredor ecológico.
Especialistas en jaguares advierten que dividir el territorio de este felino con líneas eléctricas equivale a lanzar una sentencia a largo plazo: cuando su espacio se reduce, las hembras pierden sitio para reproducirse, los machos se desplazan y la supervivencia queda en juego. Además, los incendios forestales, cada vez más frecuentes, pueden perder control al encontrarse con franjas ya intervenidas.
Ante ello, comunidades tacanas exigen al Estado boliviano respetar su derecho constitucional a consulta previa, libre e informada, y que la ruta eléctrica se desvíe hacia carreteras ya existentes. Aunque el proyecto goza de respaldo estatal, hoy enfrenta resistencia digital, social y jurídica: el santuario Passiflora no será un terreno de sacrificio silencioso.
Hoy más que nunca, proteger al jaguar equivale a defender la vida entera del bosque. Y esto aún puede detenerse.










