Durante años, la vaquita marina fue símbolo de una tragedia ecológica anunciada. Pero en 2025, algo cambió: los científicos confirmaron nuevos avistamientos y sonidos de estos pequeños cetáceos, los más amenazados del planeta, devolviendo un respiro de esperanza a quienes han dedicado su vida a salvarlos.
Entre mayo y septiembre, equipos de especialistas mexicanos e internacionales registraron 254 encuentros acústicos y más de diez avistamientos visuales dentro y fuera de la Zona de Tolerancia Cero (ZTC) en el Alto Golfo de California. Incluso se confirmó la presencia de crías, una señal de que la especie sigue reproduciéndose.
El trabajo conjunto entre científicos, pescadores locales y autoridades ha sido clave. Desde 2018, la colocación de bloques de concreto por parte de la Secretaría de Marina ha reducido en 95% el uso de redes agalleras, principal causa de muerte de la vaquita marina. Estas redes, empleadas en la pesca de totoaba, camarón y otras especies, provocaban la asfixia accidental de cientos de animales cada año.
El proyecto Vaquita 2025 se ha convertido en el esfuerzo científico más completo en una década. Mediante detectores submarinos y drones, los expertos lograron identificar zonas de alta actividad, especialmente al noroeste del refugio marino, lo que permitirá reforzar su protección.
Una de las protagonistas de esta historia es “Frida”, una hembra conocida desde 2019 por su aleta doblada. Fue vista nuevamente este año junto a una cría, lo que demuestra que la vaquita aún puede recuperarse si se mantienen los esfuerzos actuales.
Además del monitoreo, jóvenes de San Felipe participaron como aprendices en el crucero científico, aprendiendo a observar, registrar y cuidar a la especie. Esta colaboración entre ciencia y comunidad local marca un cambio de rumbo en la conservación marina mexicana.
Los resultados confirman que la vaquita no está extinta, y aunque su población sigue siendo crítica, su capacidad de adaptación y reproducción ofrece una oportunidad real de supervivencia. Como afirman los investigadores: “Si dejamos de matarla en las redes, la vaquita se recuperará”.










