Muchos dueños sienten la tentación de compartir su comida con sus gatos, pero lo que parece inofensivo para nosotros puede ser peligroso para ellos. Existen alimentos comunes que pueden causar desde malestares digestivos hasta daños graves en órganos vitales de los felinos.
Por ejemplo, el ajo y la cebolla dañan los glóbulos rojos y pueden provocar anemia. El chocolate y la cafeína son altamente tóxicos y afectan al corazón y al sistema nervioso. También, la carne y los huevos crudos representan riesgo de salmonela o E. coli, mientras que los huesos crudos pueden causar atragantamiento o lesiones internas.
El alcohol y la masa cruda son de los peligros más inmediatos: su consumo puede incluso llevar al coma o la muerte. Y aunque muchos piensen lo contrario, la leche y los lácteos provocan diarrea porque los gatos no digieren bien la lactosa.
Otros alimentos como uvas, pasas, frutos secos, embutidos, comida para perros, cítricos y algunas hortalizas y plantas tóxicas deben mantenerse fuera de su alcance.
La mejor forma de proteger a tu gato es conocer estos riesgos y ofrecerle solo comida adecuada para su especie. Así garantizas su salud y bienestar, evitando emergencias que pueden poner su vida en riesgo.










