Lo que debía ser el fin de semana más feliz de sus vidas se convirtió en una pesadilla. Yesenia Muñoz, mexicana originaria de Sinaloa, fue detenida el pasado 20 de mayo en una redada migratoria en su lugar de trabajo en Kent, una ciudad cercana a Seattle, Washington. La redada ocurrió solo unos días antes de su boda con su pareja de más de 12 años, la ciudadana estadounidense Yanderic Zúñiga.
Yesenia fue detenida de forma “colateral”, es decir, no era el objetivo principal del operativo. Desde entonces permanece recluida en un centro de detención migratoria del ICE, enfrentando una posible deportación.
Yanderic, devastada, relata que llevaban años planeando su boda. Incluso retrasaron la ceremonia esperando la llegada de familiares del extranjero. Ahora, con el apoyo de su abogada, han solicitado permiso para casarse dentro de la cárcel antes del 24 de junio, fecha en que Yesenia se presentará ante un juez de inmigración.
La pareja comparte hogar con el hijo adolescente de Zúñiga, quien ve a Yesenia como una segunda madre. “Mi hijo está destrozado, ella ha sido un pilar en nuestra vida”, contó Yanderic a medios internacionales.
Según su abogada, Xiomara Urán, Yesenia ha vivido en EE.UU. desde 2004, nunca ha tenido problemas con la justicia y cumple con los requisitos para pelear su caso en libertad o acogerse a la ley de cancelación de deportación por buen carácter moral.
A pesar de que las ceremonias de matrimonio en centros de detención migratoria están permitidas bajo ciertas condiciones, el caso de Yesenia enfrenta trabas debido a las actuales políticas migratorias del gobierno de Donald Trump. ICE aún no ha dado una respuesta clara a la solicitud de matrimonio, a pesar de que los documentos están completos y listos.
El equipo legal pide que se permita el ingreso de la novia, el oficiante, dos testigos y el hijo de Zúñiga al centro de detención para realizar la ceremonia. “El niño quiere estar ahí, no podemos negárselo”, declaró la abogada.
El caso de Yesenia se ha convertido en un símbolo de lo que viven miles de familias bajo las políticas migratorias actuales: relaciones interrumpidas, proyectos de vida en pausa y decisiones de amor bajo presión.
La pareja ha pedido el apoyo de la comunidad y de legisladores para presionar a ICE y lograr que se les permita casarse a tiempo. “Tal vez no veamos justicia, pero al menos que nos dejen decirnos que sí antes de que nos separen para siempre”, concluye Yanderic.










