Durante años, consentir a las mascotas fue sinónimo de cariño. Hoy, esa idea ha evolucionado hasta convertirlas en verdaderos “hijos”, con cochecitos, disfraces y tratamientos de lujo. Sin embargo, expertos advierten que esta tendencia puede estar afectando seriamente su bienestar.
Veterinarios del Reino Unido han encendido la alerta sobre la llamada cultura de los “bebés peludos”, una práctica que, aunque nace del amor, puede provocar daños físicos y emocionales en perros y gatos. El problema no es el afecto, sino olvidar que siguen siendo animales con necesidades propias.
El anestesista veterinario Eddie Clutton, profesor de la Universidad de Edimburgo, explica que tratar a las mascotas como niños suele derivar en sobretratamientos médicos, obesidad, problemas articulares y ansiedad. “El sufrimiento puede surgir cuando los animales son tratados inapropiadamente”, advierte.
Estas reflexiones forman parte del libro Controversias Veterinarias y Dilemas Éticos, donde especialistas analizan cómo el antropomorfismo ha cambiado la relación humano-animal, muchas veces impulsado por intereses comerciales y la presión social.
Otro punto crítico es la prolongación de la vida sin considerar la calidad. Los avances médicos permiten que las mascotas vivan más tiempo, pero eso no siempre significa que vivan mejor. A veces, el miedo a despedirse termina prolongando el sufrimiento.
Las redes sociales también juegan un papel importante, difundiendo consejos sin respaldo científico y creando expectativas irreales sobre el cuidado animal. Aunque las intenciones de los dueños suelen ser buenas, la desinformación complica las decisiones correctas.
El mensaje de los expertos no es culpar, sino invitar a reflexionar. Amar a una mascota también implica respetar su naturaleza, fomentar su movilidad, su socialización y tomar decisiones informadas junto al veterinario.










