Un encuentro que parecía imposible acaba de ocurrir en la bahía de Cardigan, Gales: un tiburón ángel, una de las especies más raras y en peligro crítico de extinción, fue captado por cámaras submarinas del Wildlife Trust of South & West Wales.
Este hallazgo representa esperanza, pero también una alerta sobre la fragilidad de esta especie que, por décadas, ha sufrido una caída dramática en su población debido a la pesca y la destrucción de su hábitat.
¿Quién es el tiburón ángel?
También conocido como “angelote”, es un tiburón demersal, es decir, que vive en el fondo marino. Su cuerpo aplanado y sus anchas aletas pectorales lo hacen parecer una mezcla entre tiburón y mantarraya. Gracias a su camuflaje, se esconde en la arena para emboscar peces planos, moluscos y crustáceos.
Puede alcanzar hasta 2.5 metros de longitud y pesar alrededor de 80 kilos. Aunque puede habitar profundidades de hasta 500 metros, suele frecuentar zonas de entre 10 y 15 metros, lo que lo hace vulnerable a las redes de arrastre.
El peligro que enfrenta
Su estilo de vida lo expone a quedar atrapado fácilmente en la pesca de arrastre, una de las prácticas más dañinas para el ecosistema marino. Además, su lenta tasa de reproducción agrava el riesgo de desaparición.
La doctora Sarah Perry, del WTSWW, destacó que este avistamiento es el primero en la bahía de Cardigan desde 2021 y subrayó la urgente necesidad de proteger sus hábitats para evitar que la especie desaparezca.
Un rayo de esperanza
Aunque la situación del tiburón ángel es crítica, cada avistamiento significa que aún hay oportunidad para revertir su destino. Proyectos de conservación y estudios de monitoreo son esenciales para su protección.
El angelote es más que un tiburón raro: es un recordatorio de la importancia de cuidar los océanos y de que, con acciones responsables, la biodiversidad puede tener otra oportunidad.










