La buena salud empieza desde la cocina. Durante la infancia, una alimentación equilibrada no solo impulsa el crecimiento físico, también fortalece el sistema inmunológico y protege contra enfermedades comunes.
Según especialistas citados por USA Today, cada comida es una oportunidad para reforzar las defensas naturales de los niños. Las nutricionistas Samantha Cassetty y Keri Gans explican que una dieta variada, rica en alimentos frescos y bajos en azúcares, es la base para un cuerpo más resistente.
Entre los alimentos estrella destacan el yogur, que aporta probióticos para cuidar la microbiota intestinal; los arándanos, ricos en antioxidantes; los huevos, fuente de vitamina D; y el camote, lleno de betacarotenos. También se recomiendan las nueces, los cítricos, las zanahorias, la avena, las semillas de girasol y el kiwi, que aportan desde fibra hasta zinc, vitaminas y energía para el día a día.
Los expertos aconsejan presentar los alimentos de forma atractiva: batidos coloridos, yogures con frutas o desayunos con avena y miel natural. Involucrar a los niños en la preparación ayuda a que disfruten comer sano y aprendan a cuidar su cuerpo.
El mensaje es claro: una dieta rica en frutas, verduras y granos naturales no solo llena el estómago, sino que construye salud a largo plazo. Las defensas se fortalecen día a día, bocado a bocado.









