Estos desayunos podrían estarte dando más hambre
Si después de desayunar te da sueño, vuelves a tener hambre rápidamente o sientes que te falta energía durante la mañana, quizá sea momento de revisar qué estás poniendo en tu plato.
De acuerdo con Cleveland Clinic, algunos alimentos que suelen aparecer en el desayuno contienen grandes cantidades de azúcar, sodio, grasas saturadas o harinas refinadas, por lo que recomienda limitar su consumo habitual y dar prioridad a opciones con proteína, fibra y menos productos procesados.
Donas y pasteles
Una dona puede aportar aproximadamente entre 250 y 550 calorías y entre 15 y 30 gramos de azúcar, aunque la cantidad cambia según su tamaño, relleno y cobertura.
El problema no es comer una de vez en cuando, sino convertirlas en la base del desayuno. Los carbohidratos refinados pueden provocar cambios rápidos en la glucosa y ofrecer poca saciedad cuando se comparan con alimentos que aportan fibra y proteína.
Biscuit con salchicha y carnes procesadas
Los desayunos que combinan pan tipo biscuit con salchicha u otras carnes procesadas también merecen atención.
La American Heart Association señala que el exceso de sodio puede favorecer una mayor presión arterial y aumentar el riesgo cardiovascular. Además, el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos relaciona el consumo de carnes procesadas con un mayor riesgo de cáncer colorrectal.
Yogur con azúcar o productos “light”
Que un yogur diga “light” o se venda como una opción saludable no significa necesariamente que tenga poca azúcar.
Algunos yogures saborizados y bajos en grasa pueden contener azúcares añadidos o edulcorantes para compensar el sabor. Una alternativa sencilla es elegir yogur natural o griego sin azúcar y acompañarlo con fruta o frutos secos.
Cereales industriales
Los cereales de caja que presumen ser “fuente de fibra” o “bajos en grasa” también pueden contener cantidades importantes de azúcar.
Cleveland Clinic advierte que una porción promedio puede llegar a tener hasta 30 gramos de azúcares añadidos. Aunque proporcionan energía rápidamente, esta puede desaparecer pronto y dejar nuevamente hambre o sensación de cansancio.
En su lugar, una opción más completa puede ser preparar avena natural con fruta, semillas y una pequeña cantidad de miel, combinando fibra y energía de mayor duración.
La idea no es prohibir para siempre estos alimentos, sino evitar que sean la opción diaria. Un desayuno más equilibrado puede incluir proteína, fibra, fruta y alimentos menos procesados para comenzar el día con mayor saciedad y energía.









