Las fiestas de fin de año traen reuniones, brindis y mesas llenas, pero también un riesgo poco conocido para el corazón. Especialistas advierten sobre el llamado “síndrome del corazón navideño”, un fenómeno que se presenta cuando el consumo excesivo de alcohol provoca alteraciones en el ritmo cardíaco, incluso en personas sin antecedentes de enfermedad.
Este término, descrito desde 1978, se asocia principalmente con la fibrilación auricular, una arritmia que ocurre cuando las cavidades superiores del corazón laten de forma desordenada. Durante esta condición, la sangre no circula correctamente y aumenta el riesgo de formar coágulos, lo que puede derivar en eventos graves como accidentes cerebrovasculares.
Aunque suele relacionarse con diciembre, los expertos señalan que el riesgo existe en cualquier momento del año. Sin embargo, en temporada festiva las probabilidades aumentan debido al consumo agudo de alcohol en poco tiempo, especialmente durante celebraciones prolongadas.
Investigaciones médicas han encontrado que beber más de dos copas en un lapso de cuatro horas eleva considerablemente la probabilidad de sufrir un episodio de fibrilación auricular. El corazón puede reaccionar de manera inmediata al exceso de alcohol, generando palpitaciones, fatiga, mareos o sensación de falta de aire.
Por esta razón, asociaciones cardiológicas recomiendan no iniciar el consumo de alcohol si no se tiene el hábito y, en quienes sí beben, hacerlo con moderación. El objetivo no es eliminar los brindis, sino cuidar la salud cardiovascular y reconocer que el corazón también resiente los excesos.
Celebrar con conciencia puede marcar la diferencia entre un recuerdo agradable y una visita inesperada al hospital.









