En lo profundo de la Sierra de San Juan, en Nayarit, México, vive una pequeña joya de la naturaleza que apenas acaba de ser reconocida por la ciencia: la Sceloporus mendezdelacruzi, una nueva especie de lagartija endémica. Su rasgo más llamativo es el brillante vientre amarillo de los machos, un color que no existe en ninguna otra especie de su género.
El descubrimiento comenzó de forma casi casual, con una fotografía tomada por Jesús Alberto Loc Barragán, egresado de la Universidad Autónoma de Nayarit. Intrigado por la imagen, el investigador Víctor Hugo Jiménez Arcos, de la UNAM, viajó a la Sierra para buscar más ejemplares. Lo que parecía una simple observación terminó siendo un hallazgo científico confirmado tras rigurosos análisis genéticos y morfológicos.
La nueva especie fue bautizada en honor al Dr. Fausto Méndez de la Cruz, reconocido herpetólogo mexicano. Su hogar, la Sierra de San Juan, es un área natural protegida, pero enfrenta amenazas como incendios, expansión agrícola, urbanización y los efectos del cambio climático.
A pesar de su estatus de protección, la región muestra que “zona protegida” no siempre significa “zona segura”. El reciente incendio que consumió parte del cerro es una advertencia clara: sin acciones concretas, especies como esta podrían desaparecer antes de que el mundo las conozca.
La lagartija presenta características únicas más allá de su color: un patrón específico de escamas, entre 15 y 19 poros femorales por lado, y diferencias morfológicas que la distinguen de cualquier otra en el país. Estos detalles fueron clave para confirmar que se trataba de una especie nueva.
Pero este hallazgo es más que un triunfo científico: es un recordatorio de que México sigue siendo un laboratorio vivo de biodiversidad. La Sierra de San Juan podría albergar muchas más especies por descubrir, lo que refuerza la urgencia de conservar estos ecosistemas.
Jiménez Arcos subraya que la conservación debe incluir también a las comunidades humanas que habitan en la zona, integrando acciones que protejan la fauna y, al mismo tiempo, mejoren la calidad de vida de sus pobladores.
En un país megadiverso como México, cada especie nueva que se describe es un capítulo que se suma a nuestra historia natural. Y cada capítulo que perdemos, es una página arrancada antes de leerla.










