En muchas relaciones tóxicas existe una dinámica poco conocida, pero cada vez más comentada: el llamado abuso reactivo. Aunque no aparece como una categoría oficial en los manuales de psicología, especialistas consideran que el término ayuda a identificar patrones de manipulación que pueden afectar seriamente la salud emocional.
El psicólogo Mariano Salinas explicó que este fenómeno ocurre cuando una persona es sometida durante mucho tiempo a humillaciones, provocaciones, descalificaciones o malos tratos, hasta llegar a un punto en el que responde de forma intensa, impulsiva o incluso agresiva.
El problema es que esa reacción suele ser utilizada por el verdadero agresor para cambiar la narrativa y presentarse ante los demás como la víctima de la situación, generando confusión tanto en la persona afectada como en su entorno.
De acuerdo con el especialista, la respuesta de quien ha soportado un ciclo constante de abuso no significa que sea el responsable inicial del conflicto, pero sí representa una señal de alerta sobre el desgaste emocional que está viviendo.
Salinas advirtió que cuando alguien llega al límite y explota, es importante reconocer que la situación ya alcanzó un nivel preocupante. Permitir que una persona provoque constantemente hasta llevar a otra al extremo puede convertirse en un riesgo para el bienestar emocional y psicológico.
Por ello, recomendó buscar apoyo terapéutico para comprender estas dinámicas, recuperar el equilibrio emocional y romper con el ciclo de maltrato antes de que las consecuencias sean mayores.
Especialistas señalan que identificar este tipo de conductas es el primer paso para establecer límites saludables y evitar que la manipulación continúe afectando la autoestima y las relaciones personales.









