Estados Unidos está viviendo un cambio histórico: el consumo de alcohol cayó a su nivel más bajo en 90 años, y la población joven es la que encabeza esta transformación. Lo que antes era “normal” —tomar una copa de vino con la cena o una cerveza para relajarse— hoy se ve con otros ojos.
Según una encuesta de Gallup, solo el 54% de los adultos en EU dice consumir bebidas alcohólicas, y más de la mitad considera que incluso beber de forma moderada representa un riesgo para la salud. En 2015, apenas el 28% pensaba así; hoy esa cifra casi se ha duplicado.
Los adultos jóvenes son quienes marcan la pauta: casi dos tercios de los encuestados entre 18 y 34 años creen que una o dos copas al día afectan la salud, mientras que en 2015 solo cuatro de cada diez pensaban lo mismo. Los mayores de 55 años también muestran más conciencia, aunque en menor medida.
Detrás de este giro está un consenso científico cada vez más sólido: el alcohol, incluso en cantidades pequeñas, no es seguro. Nuevas investigaciones han revelado que el consumo está directamente relacionado con varios tipos de cáncer y problemas cardiovasculares. Lo que antes se promocionaba como beneficioso para el corazón ahora se desmiente con evidencia contundente.
El Cirujano General de EU incluso recomendó poner etiquetas de advertencia en botellas de cerveza, vino y licor, similares a las de los cigarrillos, para advertir sobre el vínculo entre alcohol y cáncer. Y el gobierno prepara nuevas pautas oficiales que podrían endurecer las recomendaciones.
El impacto es claro: menos personas beben y quienes lo hacen, consumen menores cantidades. Solo una cuarta parte de los encuestados reconoció haber bebido en las últimas 24 horas, el porcentaje más bajo desde que existen registros.
Lo que antes se veía como parte esencial de la vida social, hoy empieza a percibirse como un riesgo innecesario. Y si algo deja esta tendencia es un mensaje fuerte: las generaciones jóvenes no solo están cambiando sus hábitos, también están empujando a toda la sociedad hacia una relación más crítica y consciente con el alcohol.









