Alcanzar grandes metas, como aprender un nuevo idioma o iniciar un negocio, puede parecer una tarea imposible. Sin embargo, expertos de renombre como la Universidad de Maryland y la Universidad de Pennsylvania nos revelan el secreto: ¡descomponerlas en pasos más pequeños y flexibles!
Phillippa Lally, profesora de psicología, lo explica: «Dividir grandes metas en submetas más pequeñas las hace menos intimidantes y más alcanzables».
Un estudio reciente realizado por investigadores de la Universidad de Maryland, la Harvard Business School y la Universidad de Pennsylvania, confirma este enfoque. En él, se dividió a un grupo de voluntarios en dos: unos tenían un objetivo general de 200 horas de trabajo anual, mientras que otros tenían submetas más pequeñas (cuatro horas por semana, ocho horas cada dos semanas).
¿El resultado? ¡Los que se enfocaron en submetas lograron entre un siete y un ocho por ciento más!
¿Por qué funciona?
- Menos presión: Al dividir la meta, la tarea parece menos abrumadora y más alcanzable, lo que aumenta la motivación.
- Más control: Las submetas nos dan una sensación de control sobre el proceso, lo que nos ayuda a mantenernos comprometidos.
- Flexibilidad: Permitir cierta flexibilidad en las submetas nos ayuda a adaptarnos a imprevistos y mantenernos motivados a largo plazo.
¿Cómo aplicar este truco en tu vida?
- Define tu meta: ¿Qué quieres lograr? Define un objetivo claro y ambicioso.
- Descomponla: Divide tu meta en pasos más pequeños y manejables.
- Establece plazos: Establece fechas límite para cada submeta.
- Sé flexible: Permite cierta flexibilidad en tu planificación para adaptarte a imprevistos.
- Celebra tus logros: Reconoce y celebra tus avances, ¡eso te motivará a seguir adelante!
Recuerda: No intentes correr un maratón sin antes entrenar. ¡Aplica este truco y alcanza tus metas más ambiciosas!









