Soñaba con volar cuando las mujeres apenas empezaban a manejar autos, y terminó haciendo historia. Amalia Celia Figueredo, nacida en Rosario en 1895, se convirtió en la primera aviadora argentina. De la mano de Jorge Newbery, quien la animó a tomar clases, inició un camino lleno de desafíos. Su primer examen en 1914 fue un fracaso, pero no se rindió: un mes después aprobó con honores y recibió el brevet número 58, en medio de aplausos.
Convertida en celebridad, brindó exhibiciones en Buenos Aires y en el interior del país, inspirando a multitudes que nunca habían visto a una mujer surcar el cielo. Su vida, sin embargo, cambió al casarse en 1915: dejó de volar y más tarde trabajó en el Registro Civil de Belgrano.
Con el tiempo, recibió reconocimientos nacionales e internacionales, presidió el Aeroclub Femenino y fue nombrada precursora de la aeronáutica argentina. Amalia murió en 1985, dejando un legado imborrable: cumplir su sueño y abrir camino para las mujeres en la aviación.









