El juicio por la muerte de Diego Armando Maradona ha tomado un nuevo giro digno de un drama judicial. La magistrada Julieta Makintach, suspendida por su participación en un documental no autorizado sobre el proceso, acusó a sus colegas Maximiliano Savarino y Verónica Di Tomasso de haber estado al tanto de la filmación.
Ante el Jurado de Enjuiciamiento de la provincia de Buenos Aires, Makintach aseguró que ambos sabían del proyecto audiovisual y que incluso había mencionado a una amiga interesada en “mostrar cómo funciona la justicia desde adentro”. La declaración busca desmentir a Savarino, quien previamente negó cualquier conocimiento del documental, motivo por el cual la jueza lo denunció por falso testimonio.
El escándalo estalló en mayo, cuando se reveló que Makintach había participado activamente en la producción de un documental sobre el juicio por la muerte de Maradona. El material incluía escenas donde la jueza aparecía caminando por los tribunales al ritmo de música electrónica, e incluso momentos personales preparándose para acudir al juzgado.
El impacto fue inmediato: el tribunal anuló el juicio, alegando falta de objetividad e imparcialidad por parte de la magistrada. Makintach fue apartada de su cargo en julio, y ahora enfrenta cargos por incompetencia, negligencia y abuso de autoridad.
Durante su defensa, la jueza admitió que jamás imaginó que su participación “causaría tanto daño a la Justicia”, aunque insistió en que su intención era “mostrar transparencia” en el proceso. Sin embargo, sus palabras no fueron suficientes para detener el juicio político que podría culminar con su destitución.
El caso ha dejado en pausa el proceso judicial que buscaba esclarecer las responsabilidades en la muerte del astro argentino ocurrida el 25 de noviembre de 2020, y que ya acumulaba 21 audiencias y 44 declaraciones.
Un nuevo juicio oral fue fijado para marzo de 2026, pero la controversia sobre el papel de Makintach continúa empañando uno de los procesos más mediáticos en la historia judicial argentina.









