Detrás de la fantasía romántica del K-drama Bon Appétit, your majesty se esconde una figura histórica que marcó a Corea por su crueldad. El personaje del actor Lee Chae-Min está inspirado en Yeonsangun, el décimo gobernante de la dinastía Joseon, famoso por ser el primer monarca destronado de esa época y uno de los más temidos en la historia coreana.
Yeonsangun, también conocido como príncipe Lee Young, asumió el trono en 1494 tras la muerte de su padre, el rey Seongjong. Desde niño fue educado para heredar el poder, pero su vida estuvo marcada por un hecho traumático: la ejecución de su madre, la reina Yun, acusada de herir al rey en un ataque de celos. Esa herida emocional lo acompañó al trono y moldeó parte de su carácter.
Su reinado pronto se tiñó de violencia. En 1498 ordenó la llamada purga de Muo, en la que mandó ejecutar a eruditos y funcionarios que cuestionaban su autoridad. Seis años después, en 1504, desató la purga de Gapja como venganza por la muerte de su madre. Ambos episodios dejaron una marca sangrienta en la dinastía Joseon y deterioraron la estabilidad política del reino.
Lejos de gobernar con prudencia, Yeonsangun utilizó los recursos del estado para su beneficio personal. Organizaba cacerías, celebraciones lujosas y proyectos que agotaron la tesorería. Su abuso de poder lo llevó a convertirse en uno de los monarcas más rechazados por su pueblo.
El límite llegó en 1506, cuando la facción política Hungu organizó la llamada Rebelión de Jungjong. El levantamiento logró destituir al rey, que fue enviado al exilio en la isla de Ganghwa. Allí, enfermo y debilitado por una epidemia, murió pocos meses después. Fue enterrado en Haedeungchon, en Seúl, donde su tumba aún puede visitarse.
Hoy, siglos después, su figura revive en la cultura popular gracias a la ficción. El K-drama adapta la novela ilustrada Sobreviviendo al rey Yi Heon y reinventa la historia de este monarca temido, presentándolo bajo una narrativa distinta. Mientras la serie juega con la idea de un romance inesperado, la historia real recuerda a un gobernante que perdió el poder por el peso de su propia tiranía.
El contraste entre la ficción y la realidad ofrece al público una mirada fascinante: cómo un rey marcado por el miedo de sus súbditos se transforma en un personaje capaz de atraer simpatías en una pantalla internacional.









