Cada año, las florerías y redes sociales se llenan de un mismo color: el amarillo. No es una fiesta oficial ni una tradición mexicana, pero regalar flores amarillas el 21 de septiembre ya se volvió costumbre en toda Latinoamérica.
La moda nació de la serie argentina Floricienta, donde la protagonista soñaba con recibir flores amarillas como prueba de amor eterno. Años después, TikTok revivió la escena y millones de usuarios empezaron a recrearla, extendiendo la tendencia desde Argentina hasta países como México, Perú, Ecuador y España.
Aunque algunos las relacionan con el Día Internacional de la Paz, la verdadera razón está en la cultura pop. Hoy, obsequiar flores amarillas significa amor, amistad, alegría o simplemente un detalle lleno de ilusión.
En el lenguaje de las flores, el amarillo representa celebración, nuevos comienzos y vínculos sinceros. Por eso, más allá de la moda, cada ramo entregado el 21 de septiembre es una forma de compartir esperanza y cariño.
Así, lo que comenzó como una escena televisiva se transformó en un fenómeno global cargado de nostalgia, romanticismo y color.









