En 2014, durante la construcción de una subestación eléctrica, la CFE se topó con algo inesperado: un colmillo de mamut de más de 10 mil años.
Lo que comenzó como labores de obra civil se convirtió en un pequeño viaje al pasado. Entre tierra y maquinaria, emergió un vestigio que llevaba milenios escondido bajo el suelo mexicano.
La Comisión trabajó de la mano con el INAH para preservar correctamente el hallazgo. Primero fue trasladado a la Alhóndiga del INAH y luego a la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, donde aún se conserva y estudia.
La propia CFE compartió el hallazgo en sus redes con un mensaje que quedó en la memoria de los internautas: “Porque llevar energía al futuro también implica respetar el pasado, eso también es CFE.”
Este episodio demuestra que el desarrollo y la memoria histórica pueden convivir, y que incluso los proyectos más modernos pueden cruzarse con vestigios de tiempos remotos.









