La Casa Blanca confirmó algo que nadie esperaba ver en un evento deportivo: Donald Trump asistirá al sorteo oficial del Mundial 2026, una ceremonia que generalmente está reservada para representantes del futbol, figuras deportivas e invitados diplomáticos. Pero esta vez, el foco no estará únicamente en los grupos, los estadios o los partidos… sino en la presencia del presidente de Estados Unidos en uno de los escenarios más vistos del mundo.
El sorteo se realizará el 5 de diciembre en el Kennedy Center, en Washington D.C., y marcará el inicio formal del torneo más grande de la historia: 48 selecciones, tres países anfitriones —Estados Unidos, México y Canadá— y 16 sedes repartidas a lo largo del continente. El Mundial 2026 será un espectáculo global, pero la aparición de Trump lo convierte también en un momento político y mediático.
Además, durante la misma ceremonia, la FIFA anunciará al ganador del Premio de la Paz, una distinción recién creada. Y aunque suene sorprendente, el principal candidato para recibir ese reconocimiento es el propio Donald Trump. El hecho ha desatado especulaciones, debates y dudas: ¿qué significa este premio? ¿por qué él encabeza la lista? ¿y qué papel juega la FIFA en esta narrativa?
La relación entre Trump y Gianni Infantino, presidente de la FIFA, ha crecido de manera evidente en los últimos meses. Ambos han intercambiado elogios, han participado juntos en reuniones relevantes para la organización del Mundial y se les ha visto compartiendo escenarios con gran cercanía. Para algunos analistas, esto apunta a una estrategia de visibilidad política; para otros, es simplemente una alianza conveniente en un momento clave para el futbol internacional.
Estados Unidos busca que este Mundial sea un escaparate histórico, no solo deportivo, sino diplomático y económico. Mientras México afina detalles entre polémicas y ajustes, y Canadá consolida su papel en la organización, Washington se prepara para recibir la mayor parte de los partidos y dejar claro quién lidera la fiesta mundialista.
La presencia del presidente en el sorteo no es simbólica: es un mensaje. Un movimiento calculado que mezcla deporte, política y narrativa internacional justo antes de que inicie la cuenta regresiva hacia el 11 de junio de 2026, cuando el torneo abrirá oficialmente.
Lo que ocurra el 5 de diciembre definirá más que solo los grupos. Podría marcar la manera en que Estados Unidos se posicionará —ante la FIFA y ante el mundo— en la organización de la Copa del Mundo más grande de todos los tiempos.









