En México, más de 4 millones de personas adultas mayores continúan trabajando, según datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE). A pesar de haber superado los 60 años —edad que oficialmente marca el inicio de la vejez según el INEGI—, millones de hombres y mujeres siguen activos en el mercado laboral, ya sea por necesidad económica o por decisión personal.
El 34% de los adultos mayores aún trabaja, principalmente en el sector informal, sin acceso a seguridad social, prestaciones ni pensiones dignas. Es decir, uno de cada tres adultos mayores en el país no se retira, y no porque no quiera, sino porque no puede.
Entre los motivos más comunes se encuentra la falta de una pensión suficiente o, directamente, la ausencia de cualquier pensión. Muchos trabajaron en empleos informales donde nunca cotizaron en el IMSS o ISSSTE, por lo que no tienen ingresos asegurados en su vejez.
Los empleos que más desempeñan las personas mayores son: comercio ambulante, limpieza, jardinería, vigilancia y actividades agrícolas. Son trabajos físicamente demandantes y, muchas veces, mal remunerados. A pesar de ello, estas personas mantienen a familias enteras o pagan sus propios gastos médicos y de vivienda.
A esto se suma que más del 60% de las personas adultas mayores viven con al menos una enfermedad crónica: diabetes, hipertensión, problemas cardiovasculares o movilidad reducida. Aun así, deben seguir trabajando para sobrevivir.
Sin embargo, no todo el panorama es negativo. También existen adultos mayores que deciden continuar trabajando porque disfrutan lo que hacen, se sienten útiles y quieren mantenerse activos física y mentalmente. Para ellos, el trabajo es también una fuente de salud emocional y autoestima.
Frente a este contexto, diversas organizaciones civiles han propuesto políticas públicas que garanticen mejores condiciones laborales, pensiones universales dignas y programas de inclusión laboral adaptados para personas mayores. La esperanza es que en el futuro envejecer no signifique precariedad, sino una etapa digna, activa y respetada.
El trabajo en la vejez no debería ser una obligación, sino una elección. Mientras eso ocurre, millones de mexicanos de más de 60 años siguen levantándose cada día para salir a ganarse la vida, con la misma fuerza de siempre.









