A los 81 años, cuando muchos ya piensan en descansar, don Oscar sigue pedaleando bajo el sol con una canasta llena de manzanas cubiertas de caramelo. No lo hace por gusto ni por hobby: lo hace por amor.
Jubilado desde hace 16 años, trabajó más de tres décadas en una fábrica. Pero la pensión no alcanza. Desde antes de retirarse preparaba dulces para completar el gasto. Hoy esa pequeña venta se convirtió en su principal salvavidas económico.
Cada vez que hay clases, toma su bicicleta y sale a la calle. Con lo que junta paga lo básico de su casa y, sobre todo, los cuidados de su esposa Sergia, de 64 años, quien hace un año sufrió un derrame que cambió por completo su vida.
Las cosas se pusieron más duras en diciembre. Hubo días sin ventas y don Oscar tuvo que pedir ayuda en algunos locales. Ahí conoció a Ulises, un joven de 18 años que, conmovido por su historia, decidió hacer algo más que solo escuchar.
Subió el caso a redes sociales y organizó una colecta. Lo que pasó después fue una sorpresa: reunieron más de 100 mil pesos argentinos. La historia se volvió viral y la ayuda empezó a llegar.
“Estoy eternamente agradecido”, dice don Oscar, con esa mezcla de cansancio y esperanza que solo da la vida dura.
Hoy, él sigue vendiendo manzanas, pero ya no se siente solo. Y demuestra que, cuando la solidaridad se comparte, puede cambiar destinos.
Quienes deseen apoyarlo pueden comunicarse con Ulises vía WhatsApp al +54 9 11 5781 5854, ya que Oscar no cuenta con celular propio.
En tiempos donde las redes suelen llenarse de ruido, esta vez sirvieron para algo grande: tender la mano.









