Dicen que «lo que te choca te checa», y en el caso de los hijos, ¡es muy cierto! Ese hijo con el que más peleas, con el que más «chocas», es porque tiene mucho de ti.
¿Por qué sucede esto?
La psicóloga Martha Segrelles explica que, en el fondo, vemos en nuestros hijos los errores que nosotros mismos cometimos en el pasado. Queremos evitar que sufran lo mismo que nosotros, y eso genera choques.
¿Cómo se refleja esto en la conducta?
Muchos comportamientos de los hijos son heredados de forma inconsciente. Observan cómo actuamos ante las situaciones y adoptan nuestras maneras de hablar, reaccionar y comportarnos.
¿Qué hacer si peleas mucho con tu hijo?
- Acepta que tiene derecho a cometer errores. Es su vida y debe aprender de sus propias experiencias.
- Cambia tu actitud. No puedes cambiar a tu hijo, pero sí puedes cambiar la forma en que reaccionas ante él.
- Resuelve tus propios conflictos emocionales. Deja el pasado atrás y trabaja en tus propias barreras y prejuicios.
- Evita gritar y reprochar. Busca la calma y la empatía para comunicarte.
- Analiza tus propias reacciones. ¿Cómo te diriges a tu hijo? ¿Qué palabras utilizas?
- No le des tanta importancia a sus desplantes. Especialmente en la adolescencia, las emociones pueden ser muy intensas.
- Controla tus emociones. Si tú estás tranquilo, tu hijo también lo estará.
- Ese hijo que te saca de quicio es el que más te necesita. Dedícale tiempo, platica con él, crea buenos momentos y perdónalo.
Recuerda: mejorar la relación con tu hijo requiere esfuerzo y paciencia. Pero con estas claves, podrás construir un vínculo más fuerte y armonioso.









