En México, los perros dejaron de ser solo guardianes de la casa para convertirse en un miembro más de la familia. La tendencia de los llamados perrhijos crece año con año, especialmente entre los jóvenes que prefieren adoptar un lomito antes que tener hijos.
La diferencia es clara: según un estudio, criar a un niño puede ser hasta 50 veces más caro que cuidar de un perro de talla pequeña. Esto ha motivado que muchos hogares se inclinen por tener mascotas, a quienes cuidan y consienten como si fueran hijos.
El cariño por los perros es tal que ya es común verlos con ropa, camas propias e incluso accesorios. Pero también hay responsabilidad: los dueños recortan gastos personales, pero no en la comida de sus lomitos. Tanto así, que en 2020 el mercado de alimento para perros superó por primera vez al de comida para bebés, y este 2025 las ventas de alimento húmedo y gourmet para mascotas crecieron 13%.
Aunque todavía hay más niños que perros en los hogares, la diferencia es pequeña: en 79% de las casas mexicanas vive un menor de 17 años, contra 70% que tiene mascota, según datos del INEGI. Una brecha que podría cerrarse pronto.
La realidad es que los perrhijos llegaron para quedarse. En cada vez más hogares mexicanos, los lomitos ocupan un lugar que va mucho más allá de ser “el perro de la casa”: son parte de la familia.









