Víctor Conte, fundador de los laboratorios BALCO y figura clave en uno de los capítulos más polémicos del deporte mundial, falleció a los 75 años víctima de cáncer de páncreas. Su nombre quedó marcado en la historia por encabezar “la era de los esteroides” en Estados Unidos, una trama que sacudió a las grandes ligas a inicios de los 2000.
En 2003, una denuncia anónima destapó un sistema de dopaje diseñado para atletas de élite, en el que BALCO suministraba esteroides disfrazados de suplementos nutricionales. Entre los implicados estuvieron estrellas del atletismo, el ciclismo y el béisbol, incluyendo a Marion Jones, quien perdió sus medallas olímpicas tras el escándalo.
Conte fue condenado en 2005 a cuatro meses de prisión. Sin embargo, su papel no terminó ahí: al salir, se convirtió en un crítico abierto del dopaje, fundando la empresa SNAC, enfocada en nutrición deportiva legal y transparente.
Su legado divide opiniones. Para algunos, fue el símbolo de una época que puso en jaque la credibilidad del deporte; para otros, una mente brillante que expuso los vacíos éticos del alto rendimiento. Con su muerte, se cierra el capítulo de uno de los personajes más controversiales del deporte moderno.









