Con garra, orden y corazón, la Selección Mexicana Femenil Sub-17 logró clasificar a los Cuartos de Final del Mundial Femenil Sub-17 tras vencer 1-0 a Paraguay en un duelo lleno de intensidad en Marruecos.
El único gol del encuentro llegó al minuto 17 gracias a Berenice Ibarra, quien aprovechó un error de la portera paraguaya en un tiro de esquina y remató de cabeza para abrir el marcador. A partir de ese momento, México controló el juego con madurez y serenidad, demostrando el nivel y disciplina que caracteriza a esta nueva generación del futbol femenil.
Aunque Paraguay intentó reaccionar adelantando líneas, las mexicanas mantuvieron el orden defensivo y la posesión del balón. En varias ocasiones, Dafne Sánchez, Ava Stak y Anaiya Miyazato estuvieron cerca de ampliar la ventaja, pero la portera rival logró mantener el marcador cerrado.
El primer tiempo reflejó la superioridad del conjunto tricolor: 12 llegadas al arco contra solo 4 de Paraguay, un dominio que mostraba la solidez de un equipo bien trabajado.
En la segunda mitad, las paraguayas buscaron el empate con más ímpetu, pero la figura de Valentina Murrieta, guardameta mexicana, se alzó como la heroína del partido. En los minutos finales, realizó una atajada clave tras un potente disparo de Claudia Martínez que pudo cambiar el destino del encuentro.
Con esta victoria, México aseguró su lugar entre las ocho mejores selecciones del mundo en la categoría Sub-17. Más allá del resultado, lo que destacó fue la unión y confianza del grupo, reflejo del trabajo constante que se viene realizando desde las categorías menores del futbol femenil mexicano.
El equipo dirigido por el cuerpo técnico nacional avanza con paso firme y se prepara para su próximo desafío, con la ilusión de llegar a semifinales y seguir escribiendo historia para el futbol femenil de México.
Cada jugadora ha demostrado que el talento y la pasión no tienen edad ni género: lo que hay detrás de esta victoria es disciplina, esfuerzo y amor por el deporte.
México Sub-17 no solo ganó un partido, ganó respeto y esperanza.









