Comprar un café camino al trabajo, sumar un pan dulce o una galleta “para acompañar” parece un gusto pequeño e inofensivo. Sin embargo, ese hábito cotidiano puede ser una de las principales razones por las que muchas personas no logran llegar a la quincena. Así lo advierte un análisis de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) sobre los llamados “gastos hormiga”.
De acuerdo con una encuesta realizada por la dependencia, casi tres de cada diez personas compran café preparado fuera de casa. Aunque no todas lo hacen a diario, una parte importante lo consume varias veces por semana o incluso todos los días. El precio también varía: la mayoría paga entre 12 y 30 pesos por vaso, pero hay quienes llegan a gastar más de 90 pesos por cada compra.
El gasto no termina ahí. Muchas personas acompañan el café con pan dulce, tortas, sándwiches o galletas. Al sumar ambos conceptos, el desembolso mínimo por ocasión puede ser de 22 pesos y el máximo de hasta 186 pesos. Multiplicado por varios días a la semana, el impacto en el presupuesto mensual es considerable.
Cuando Profeco preguntó por qué no llevan café desde casa, la principal razón fue la falta de tiempo. Otras respuestas incluyeron el antojo, el miedo a que se derrame o a que se enfríe. Aun así, la mayoría reconoció que, si evitara este gasto, destinaría ese dinero a alimentos, servicios básicos, transporte o ahorro.
Además del impacto económico, el estudio reveló que 76% de las personas recibe su café en vasos desechables, lo que también incrementa el impacto ambiental. Pequeñas decisiones diarias, concluye el análisis, pueden marcar una gran diferencia tanto en las finanzas personales como en el cuidado del entorno.









