Lo que debía ser una celebración histórica para México terminó convirtiéndose en una tormenta legal internacional. Miss Universo atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia, con procesos judiciales abiertos, órdenes de arresto y señalamientos que involucran a sus principales dueños en México y Tailandia.
La polémica estalló tras la coronación, el 21 de noviembre, de la mexicana Fátima Bosch, cuya victoria detonó acusaciones de fraude que, aunque no han sido comprobadas, marcaron el inicio del escándalo. Desde entonces, las demandas se han multiplicado y la marca Miss Universo enfrenta un serio desgaste.
En Tailandia, existe una orden de arresto contra Jakkaphong “Anne” Jakrajutatip, empresaria y dueña del 50 % del certamen, acusada de presunto fraude financiero por falsear información a inversionistas. Su conglomerado, JKN Global Group, será expulsado de la Bolsa de Valores de Tailandia tras enfrentar problemas de liquidez.
Además, en Bangkok se desarrolla un proceso legal por difamación contra Fátima Bosch, impulsado por el director nacional del concurso en ese país, luego de un altercado público que se viralizó durante la competencia.
La situación se agrava en México. Un juez emitió una orden de arresto contra Raúl Rocha Cantú, copropietario de Miss Universo desde 2024, señalado en una investigación por delincuencia organizada relacionada con contrabando de combustibles y armas. Tras incumplir citatorios judiciales, fue declarado prófugo de la justicia.
En medio de este escenario, Miss Universo anunció el cierre de sus oficinas en México y la salida de su director ejecutivo, mientras la organización reconoce estar en un proceso de transición del que no se conocen detalles.
El certamen, símbolo durante décadas de glamour y espectáculo, hoy enfrenta una crisis que pone en duda su futuro inmediato.









