En Japón, la fiebre por Pokémon volvió a salirse de control, pero esta vez no en torneos o tiendas de cartas, sino en las sucursales de McDonald’s. Una campaña especial de Happy Meal que regalaba un sobre con dos cartas exclusivas de la franquicia provocó un fenómeno tan desmedido que la cadena tuvo que suspenderla en menos de 24 horas.
Las escenas se repitieron en varias ciudades: cajas de Happy Meal abandonadas con los alimentos intactos dentro o tirados cerca de los restaurantes, luego de que compradores acudieran únicamente por las codiciadas cartas. El resultado fue un desperdicio masivo de comida y una ola de indignación en redes sociales.
Según McDonald’s Japan, la promoción, que debía durar del 8 al 11 de agosto, se agotó en un solo día debido a la avalancha de pedidos. El problema se agravó por compradores que adquirieron decenas de combos para revender las cartas, las cuales alcanzaron precios exorbitantes. En la plataforma Mercari, una sola carta llegó a cotizarse en casi 1 millón 263 mil pesos mexicanos, mientras algunos usuarios presumían lotes con cientos de sobres.
Ante el caos, McDonald’s emitió un comunicado pidiendo disculpas y anunciando que revisará sus políticas promocionales. Entre las medidas que evalúa están limitar la cantidad de Happy Meals por cliente, restringir pedidos y entregas a domicilio e incluso negar la venta a quienes intenten burlar las reglas con compras repetidas o comportamientos intimidantes hacia el personal.
La empresa también inició conversaciones con plataformas de reventa para frenar el acaparamiento y la especulación, buscando evitar que campañas similares se conviertan en un mercado negro de coleccionables.
Este episodio recordó a muchos el caos de 2023 en el Museo Van Gogh de Ámsterdam, cuando una carta promocional de Pokémon convirtió las salas en un campo de batalla entre fanáticos y revendedores.
Más allá de la anécdota, el caso plantea un reto para las marcas: cómo manejar la enorme demanda de productos coleccionables sin provocar problemas logísticos, desperdicio y tensiones con sus clientes. En Japón, McDonald’s ya dejó claro que el próximo evento especial tendrá reglas mucho más estrictas.









