La política peruana Betssy Chávez, ex primera ministra del expresidente Pedro Castillo, se convirtió en el centro de una nueva tensión internacional. Luego de semanas de incertidumbre sobre su paradero, el gobierno de Perú confirmó que la exfuncionaria se encuentra asilada en la embajada de México, lo que llevó al rompimiento de relaciones diplomáticas entre ambos países.
Chávez, abogada de profesión y de origen aimara, saltó al escenario político en 2021 como congresista del partido Perú Libre, de tendencia marxista, el mismo con el que Castillo llegó a la presidencia. Desde entonces, su carrera política avanzó con rapidez: fue ministra de Trabajo, luego de Cultura y finalmente primera ministra, un cargo que ocupó apenas dos semanas antes del fallido golpe de Estado de diciembre de 2022.
Ese día, mientras Castillo anunciaba el cierre del Congreso, Chávez estaba detrás de cámara. Ella asegura que desconocía el contenido del mensaje, aunque fue detenida posteriormente y acusada de cómplice. Pasó varios meses en prisión hasta que el Tribunal Constitucional declaró su detención arbitraria.
Al quedar en libertad, tenía prohibido salir de Perú por diez meses, pero dejó de asistir a las audiencias judiciales, lo que levantó sospechas de fuga. Hoy, refugiada en la sede diplomática mexicana, Chávez insiste en su inocencia y en su derecho al asilo político.
Para sus seguidores, representa la persecución a un gobierno popular; para sus críticos, un símbolo de la inestabilidad política que ha marcado al país. Lo cierto es que su nombre ya ocupa un lugar en la historia reciente del continente: el de una mujer cuya huida reavivó viejas heridas entre dos naciones latinoamericanas.









